BARIN: Los peligros de las partículas en suspensión para nuestro sistema respiratorio

 

 

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Algunos peligros los vemos y, por lo tanto, podemos tratar de evitarlos. Pero hay otros peligros INVISIBLES. No los veo y no soy consciente de ellos. Se trata de las partículas en suspensión. Un ejemplo clarísimo es EL POLVO.

Algunos peligros los vemos y, por lo tanto, podemos tratar de evitarlos. Pero hay otros peligros INVISIBLES. No los veo y no soy consciente de ellos. Se trata de las partículas en suspensión. Un ejemplo clarísimo es EL POLVO.

El POLVO se forma mediante la acumulación de partículas - que comprenden una o más sustancias - con un tamaño comprendido entre 0,1 y 100 micras (μm) (si dividiéramos 1 milímetro en 1000 partes, una de ellas sería 1 μm).

¿Cuándo somos conscientes de que hay polvo en el ambiente? Únicamente cuando lo vemos.

Y el polvo se ve si las partículas tienen un tamaño superior a 10 μm.

Todas las partículas en suspensión con un tamaño inferior a 10 μm son invisibles y el ambiente en el que trabajo puede estar – literalmente – cargado de ellas.

Pensamos que estamos respirando aire limpio y, en realidad, estamos introduciendo en nuestros pulmones millones de partículas nocivas en suspensión.

Nuestro Sistema Respiratorio – mediante la inhalación - suministra a nuestro cuerpo el oxígeno necesario para la oxidación celular y - con la exhalación - permite la expulsión al exterior de un “producto de desecho": el dióxido de carbono.

Este intercambio de dióxido de carbono por oxígeno se realiza en los alveolos.

De esta forma, la sangre se oxigena y el dióxido de carbono se expulsa en el aire exhalado.

Al inhalar, nuestro Sistema Respiratorio cuenta con un primer “filtro grueso”: los pelos de la nariz que atrapan partículas grandes como hollín, polen, pequeños insectos…

Tras este primer filtro, las partículas mayores de 10 µm se separan principalmente en la tráquea y los bronquios.

Pero…las partículas más pequeñas (de entre 0,1 µm y 3 µm) llegan a nuestros pulmones.

Y ahí, en una superficie muy grande (aproximadamente 80 m2) nuestros alveolos realizan el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Debido a esta gran superficie, la velocidad del aire en las partes más internas de los pulmones es bajísima.

En consecuencia, las partículas con un diámetro de entre 0,1 µm y 3 µm son las más críticas para nuestro Sistema Respiratorio porque, debido a la baja velocidad a la que llegan, un gran porcentaje de estas quedarán atrapadas en los pulmones y ahí se quedan. Ya no salen.

El cuerpo proporciona defensas contra estas partículas extrañas y puede hacer que la mayor parte de estos "intrusos" sean inofensivos, pero cuando el mecanismo de defensa es insuficiente o falla, por ejemplo, en el caso del amianto, puede producir un deterioro patológico muy grave.

¿Cuál es la solución?

Aspirar tanto el polvo visible como el invisible, justo en la fuente, en su origen y, por supuesto, antes de que llegue a las vías respiratorias de los trabajadores.

Esto es la EXTRACCIÓN LOCALIZADA.
Si respiramos aire limpio mientras desarrollamos nuestro trabajo aumentaremos nuestra productividad, reduciremos muchísimo el absentismo y mejoraremos, además, la calidad de lo que producimos.


BARIN…¡NOS PREOCUPA EL AIRE QUE RESPIRAS!

www.barin.es/aspiracion-y-filtracion/

 

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